Chiquitita

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Es curioso como uno se imagina como sucederán ciertos hechos y al final nunca ocurren como nos lo habíamos imaginado, ni lo más remotamente cercano. Puedo recordar el olor a quemado, como que alguien estaba cocinando en la misma sala de parto. Después me enteré que era la cauterización de mis venas en plena cesárea. Me asustó que me costaba respirar, tanto que si no mantenía mi boca abierta sentía que me iba ahogar. Le dije a uno de los doctores que estaba a mi lado que no dejara de hablarme y preguntarme cosas, era la única forma en que sentía que podía mantener la respiración, es así como en casi 40 minutos todos los presentes en la sala de parto se enteraron de mi libro, de mi trabajo como diseñadora y detalles de mi vida que normalmente no converso con extraños. Luego, el recuerdo fugaz de mi pequeña bebé que me fue presentada apenas nació, sus ojos bien abiertos y penetrantes me impactaron…Los eventos de esa noche están tan lejanos hoy día que me parece que los hubiera soñado. Mis padres Calixto y Cesarina, mi hermano Nito , mi bella amiga Rossy y mi compañero de vida Mark estuvieron en la sala de espera, todos ansiosos por conocer a Sophia Alicia.

Sophia Alicia en mis brazos por primera vez.

Sophia Alicia en mis brazos por primera vez.

Las primera horas despues del parto casi no pude dormir. Sophia nació el 5 de Junio del 2014 a las 10:15 pm. De hoy en adelante el número 5 siempre será mágico para mi. Rossy me acompañó toda la primera noche, yo me despertaba cada 5 minutos temerosa de que mi bebé se ahogara o que le pasara algo y yo estuviera dormida.

Mi experiencia en la sala de parto fue traumática e inesperadamente triste, los días que siguieron no podía dejar de llorar pensando en que mi cuerpo inmaculado había sido cortado, pasé días antes de tener la valentía de mirarme al espejo y ver mi herida. Pero no es la ciactriz lo que me ponía triste, sino el hecho de que mi cuerpo había sido cortado e invadido por un bisturí. A estos eventos se añadieron el inesperado cambio de mi cuerpo, de una linda barriga de embarazo a una barriga inchada y flácida, además tenía las piernas totalmente inchadas como de un elefante, producto del suero y los medicamentos de la inducción. La escazes de mi leche tambien me afectó. Nunca pensé que iba a ser tan difícil, tenía una idea remota, pero nunca pensé que iba a costar tanto el amamantar a mi bebé, siempre pensé que algo tan natural que realizan todos los mamíferos en este planeta, no tendría que ser complicado para una mamá, pero estaba muy equivocada.

La primera noche en casa con mi bebé me invadió un temor indescriptible, me preguntaba que haríamos Mark y yo con una bebé de 4 días de nacida, sin mayor entrenamiento ni idea de que hacer…Recuerdo que al despedirme de mi mamá, que regresaba a casa despues de haberme acompañado todo el día, quedé desolada. Con los días reflexioné que todos esos sentimientos extraños e inexplicables eran frutos de las hormonas y eran una reacción natural, aún en estos tiempos hablar de “depresión post-parto” es tabú, sin embargo es algo común y no es motivo de sentirse avergonzada o culpable. Después de una semanas todos los sentimientos de tristeza y desolación desaparecieron y pude por fin detenerme a admirar, disfrutar y agradecer de mi “chiquitita“.

Hoy describo la experiencia de ser mamá como lo MEJOR que me ha ocurrido en mi vida. Siempre me he considerado una persona bendecida, pero con mi chiquitita Dios se pulió. No puedo dejar de mirarla, abrazarla y besarla. Converso mucho con ella, como si me entendiera. Le leo cuentos, le he inventado canciones, jugamos. Cada día con ella es un día en el paraíso. ¡QUE BENDICION ES SER MAMA!

Es curiosos como uno espera ser padre pensando en todo lo que le vamos a enseñar a nuestros hijos, cuando ocurre lo contrario, ello son los que nos enseñan a nosotros. En estos tres meses he aprendido más acerca de mi misma que en los últimos años. Mi fortaleza, mi capacidad de amor y mi paciencia se han puesto a prueba…Y estoy segura que esto es sólo el comienzo de una de las más grandes y hermosas lecciones en la vida…La clase donde salir graduado es la recompensa más dulce. ¡GRACIAS VIDA! ¡GRACIAS DIOS!

Con la música de O Mio babbino Caro y la letra de mi invención, aquí los dejo con una de las canciones que le canto a mi chiquitita:

Mi vecina “Roxy”

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Muchos de los que me conocen saben tengo una fobia inexplicable por los perros. Desde niña me han dado miedo, sobre todo los más grandes: Doberman, Pittbulls, pastores alemanes, etc. Cada vez que camino por la calle voy pendiente si aparece uno en mi camino, y aunque estén con dueño y sujetado con cadena me alejo lo más que pueda. No entiendo de donde me viene ese temor por los perros. Nunca me ha mordido o perseguido uno, ni he estado en peligro por causa de alguno de ellos. Es más, durante mis años de juventud en Perú hemos tenido algunos perros en casa. Chachi era una perrita chusca pequeñita y muy traviesa a la que nunca pudimos controlar, luego Grecia era una Boxer hermosa a la que tuvimos desde pequeña, ella tampoco me daba miedo, es gracias a Grecia que los boxers no me asustan tanto, a pesar de su carita de malos, al contrario, son una raza muy dulce.

Un par de veces he dejado de llegar a mi destino por culpa de esta fobia. Recuerdo que una vez aquí en Los Angeles iba camino a una reunión de negocios, me faltaba casi una cuadra para llegar a mi destino y de pronto veo a unos cuantos metros a un perro enorme, suelto y sin dueño. Mi corazón se agitó fuertemente (Como siempre lo hace cada vez que me veo en peligro por atraversarme con un perro), me tuve que dar media vuelta, respirar hondo y tranquilizarme. Luego llame a un amiga que vino a mi rescate¡Pasé un gran susto!

A veces he tratado de manternme firme y guiarme por la lógica: El perro está con su dueño, viene sujetado ¿Qué probabilidades hay de que me muerda? Casi ninguna, pero aún así mi mente se comienza a imaginar situaciones donde el perro se escapa de las manos de su dueño y me muerde :( Así que siempre decido alejarme varios metros y hasta cuadras de cualquier camino donde se me aparezca uno.

Y cómo será que la “Ley de la atracción” funciona para bien o para mal, de que a los pocos días que me mudé a mi nuevo departamento me doy con la angustiosa sorpresa que mi vecina de al lado tiene una perra grande, de las razas que más temo, es una Pitbulll, y su nombre es Roxy!!! Al principio no me había percatado de su grueso ladrido, lo cual me parecía extraño porque nunca pensé que un edificio de apartmentos residencial aceptaran perros grandes, la mayoría de inquilinos que tienen mascotas tienen gatos o perritos de raza pequeña y esos no me dan miedo. Pero una mañana, apenas unos días de haberme mudado, escuché la respiración agitada y alborotada de un perro grande cerca a mi ventana…Y grande fue mi sorpresa cuando me asomé  a ver  y me doy con la noticia de que era mi nueva vecina “Roxy” que salía a pasear con su dueña. Y lo peor del caso no es que sea mi vecina, es que su puerta y mi puerta están a menos de un metro de distancia, lo cual me hizo llegar a la conclusión que en cualquier momento el encuentro fatal sería inevitable.

Empezé a llevar la cuenta de la hora aproximada en que Roxy salia con su dueña hacer sus necesidades para evitar el encuentro, así he podido evadirla todos estos meses.Sin embargo, cuando salgo a la calle y estoy de regreso, vengo alborotada y nerviosa con mi llave en la mano con anticipación por si Roxy aparece en la puerta al mismo tiempo que yo, poder tener la habilidad de de entrar rápido sin cruzarme con ella. Cada vez que voy a llegar a casa me pregunto: ¿Será hoy el día de mi encuentro con Roxy? ¡Creo que el día que eso ocurra me dará un ataque!

pitbullSin embargo, mis sentimientos son encontrados. Los primeros días de compartir mi vencidad con Roxy me conmovió mucho su llanto. Cada vez que su dueña se va a trabajar Roxy se detiene en la puerta y comieza a llorar de tristeza y a raspar la puerta. Las primeras veces me dio tanta ternura que me hizo llorar. Hubiera querido consolarla, pero mi miedo era más grande. Ahora cada vez que escucho su llanto más que miedo me da pena. A veces ladra muy fuerte y yo desde mi ventana le hablo: ¡Roxy keep quiet! No sé si me entiende o si sabe quien soy, o si puede sentir mi miedo…Pero se calla. Roxy y yo tenemos una relación fantasma, ella nunca me ha visto, tal vez no sabe que existo, sin embargo yo estoy muy pendiente de su presencia todos los días. Tener a Roxy tan cerca, me ha dado una nueva perspectiva de estos animalitos, que se le ha pintado de malos y bravos, sin embargo pueden ser cariñosos y tiernos, como veo que es Roxy con su dueña. Talvez Roxy apareció en mi vida para enseñarme una lección, para quitarme ese miedo absurdo hacia los perros y descubrir  que son animales sensibles y leales con sus dueños. Hace unos días, la persona de mantenimeinto del edificio llegó para hacer unos arreglos en mi apartamento y no puede evitar preguntarle por Roxy. – ¿No le da miedo Roxy? Le pregunté – Le puede morder cuando vaya arreglar el apartamento. Y él me respondió: ¿Miedo a  Roxy? Al contrario, ella me tiene miedo a mi. Esa perrita fue rescatada porque abusaron de ella y es muy miedosa – Su respuesta me dejó pensando y me puso triste. ¡Pobre Roxy!! Cuanto habrá pasado y yo aún muriéndome de miedo de encontrármela.

No sé si el encuentro se dará alguno de estos días, solo espero que no sea traumático. Esta situación me hace reflexionar acerca de los pre-jucios que nos formamos a menudo en  muchos aspectos en nuestra vida con personas, situaciones, creencias, etc.  Siempre tendemos a pre-juzgar aquello que no es desconocido, sin darnos cuenta que a veces la realidad puede ser muy distinta y sin tan sólo nos preocupáramos un poco más por informarnos podríamos romper estos perjuicios que tal vez nos alejan de experiencias que pueden ser maravillosas. Me interesé en buscar un documental acerca del la raza Pitbull y encontré este en netflix “Beyond the Myth, The true about Pit Bulls“. Pienso que teniendo más información acerca de este tema que me atemoriza me ayudará a tener un mejor perspectiva, y tal vez algún día no muy lejano esta fobia sin sentido desparezca.

El síndrome de la mujer maravilla

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Wonder-woman

Lynda Carter como La Mujer Maravilla

En los 80’s en Perú la televisión para niños estaba invadida de dibujos animados de héroes: Los Super Amigos, El Hombre araña, Batman y Robin, etc. Entre todas, una de las pocas series que mostraba una heroína era “La Mujer Maravilla” protagonizada por la famosa actriz americana Lynda Carter. Es curioso como ahora se suele nombrar con este apelativo de “Mujer Maravilla” a las mujeres que lo pueden todo, a las mujeres que son madres, esposas, amas de casa, empresarias, consejeras familiares, mejores amigas, etc. Y llevamos este sobrenombre con orgullo, como si fuera un standar de vida que tenemos que cumplir para llenar las expectativas de la sociedad y de nosotras mismas que nos creemos capaces de cargar con grandes pesos sobres nuestros hombros.

Me vino esta reflexión a la mente, hace algunos días que llegó a mis manos la revista mensual de noviembre del grupo de Toastmasters, una organización a nivel mundial que promueve el arte y las tácticas de hablar en público. Por cierto, si les interesa unirse al grupo de Toastmaster bilingue en Los Angeles, pueden encontrar la información en este enlace.

Uno de los artículos que me llamó mucho la atención fue el titulado “Changed by a tire”, donde el ganador del concurso Mundial de Public Speaking 2013 Presiyan Vasilev, no fue nada más ni nada menos que un inmigrante de origen Búlgaro cuyo primer idioma no es el inglés, sin embargo a base de un arduo entrenamiento logró obtener el ansiado premio. Qué orgullo y que lección que aprender para aquellos que a veces no sentimos limitados por no dominar bien el idioma inglés, él nos demuestra que no hay barreras. Pero lo que más me llamo la atención del artículo fue el tema de su discurso titulado “Changed by a Tire” o “Cambiado por una llanta”. En su discurso Presiyan empieza a contar como un día en medio de la noche se le bajó la llanta del carro y por su orgullo se vio en serios problemas para buscar ayuda, es entonces cuando el protagonista de la historia se dio cuenta, que toda su vida había pensado que pedir ayuda era un símbolo de debilidad, cuando puede ser todo lo contrario.

I believed reaching out was a weakness, but I discovered my weakness was in refusing to reach out  – Presiyan Vasilev -

Su historia me cayó como anillo al dedo, porque creo ser de esas mujeres que se creen “Mujeres Maravillas” y para quien pedir ayuda es una muestra de inferioridad. ¡Antes que alguien se entere que necesito ayuda me muero! ¡Jamás! Soy demasiado orgullosa para si quiera mostrar un signo de debilidad. Yo lo puedo todo sola. Y que equivocada estoy. Tengo que aprender a aceptar mis limitaciones y a ser más humilde en reconocer cuando algo está fuera de mi alcance y que necesito la ayuda de alguién más. Pero sé que esta va ser una ardua tarea, porque por algún motivo tengo bien arraigado en mi mente que puedo hacer las cosas sin la ayuda de nadie, cuando la realidad no es así.

Todos necesitamos el apoyo de otras personas. Todos necesitamos el consejo, el cariño, la atención, la ayuda financiera, el apoyo moral en algún momento de nuestras vidas.

Por ejemplo, a mi me ocurre que para algo tan sencillo como pedir un aventón, o el famoso “ride” me muero de la verguenza, preferiría caminar 10 millas antes de pedirle a alguien que me lleve a un lugar al que no puedo llegar en transporte público, y así por el estilo me cuesta mucho pedir ayuda. O cuando tengo que cargar las bolsas de compras del supermercado, por supuesto que yo puedo cargar todo sola, aunque soy pequeñita, antes de pedir la ayuda de un hombre, me muero…Y así por estilo en cosas cotidianas. ¿Se imaginan en cosas más importantes?

El complejo de mujer maravilla, puede ser una fuerza positiva para las mujeres, pero si  nos cegamos y nos negamos a aceptar ayuda cuando en realidad lo necesitamos puede ser, muy al contrario de lo que pensamos, una debilidad. Los seres humanos hemos sido creados para trabajar en equipo. Lo dicen autores como en el libro de The Answer de John Assaraf, tenemos que aprender a delegar, si manejamos un negocio, habrá muchas áreas en las que no somos expertos, hay que aprender a ser humildes y pedir ayuda de quienes sí son diestros en esas áreas.

Nunca antes me había puesto a pensar que lo que yo pensaba que era una cualidad, el creerse “autosufiente” o como dicen en inglés “Multitasking” o como decía un buen amigo “Todólogos (as)”, el creernos que todos sabemos o todo podemos; puede ser un muchos casos nuestra mayor debilidad.

La próxima vez que necesitemos ayuda en cualquier aspecto de nuestra vida, una situación familia, financiera, de trabajo, física…No nos negemos a pedir ayuda, estoy segura que más de una persona estará dispuesta a ayudarnos y a ofrecernos su apoyo, es más, seguro que para lo que a nosotros significa un mundo, para la otra persona es algo muy sencillo. Porque cada persona tiene sus dones y así mismo su límites, y aprender a darnos cuenta de esta realidad es fundamental para lograr nuestros objetivos y hacer nuestras vidas más sencillas.

Como lo dice Presiyan en su discurso:

When you reach out you attract ideas that’ll lift you up,
when you reach out you attract solutions that’ll lift you up
when you reach out you attract friendships that’ll lift you up…
…Our Knowledge are maybe limited, your skills are maybe rusty, but no doubt you will change when you reach out

Los dejo con el video del discurso ganador de Presiyan Vasilev, Toastmasters World Championship of Public Speaking 2013,  su reflexión me hizo abrir los ojos a una nueva realidad.

Mi Gata “Beba”

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Mi primera mascota durante mi infancia fue mi gato Midas. El gato más paciente, inteligente y amoroso que te puedas imaginar. Llegó a la casa como solución a la aparición de unos ratones que nos había invadido, y se quedó con nosotros para dejar una huella inborrable en nuestra familia. Midas jugaba conmigo, o mejor dicho yo jugaba con él: Lo cargaba, le jalaba la cola, las patitas, le besaba la nariz…El pobre Midas lo soportaba todo, aunque muchas veces terminaba con ambos de mis brazos llenos de arañazos y alguna que otra vez me arañó la cara, pero eso a mí no me importaba, yo disfrutaba de la compañía de Midas, y estoy segura que él también disfrutaba de mi. Es el único gato que conozco que le gustaban los tallarines rojos, después de todo, quien se iba resistir a los tallarines rojos de mamá :)

Con Midas se inició mi amor por estos bellos felinos. ¡Los gatos son mi adoración! Después de Midas tuvimos otros gatos, pero ninguno fue tan remarcarble como él. Cuando mi familia decidió mudarse por un año a la selva de Perú (Bagua Grande), tuvimos que dejar a Midas en casa de los abuelos, pero a nuestro regreso ya no lo encontramos. El recuerdo de mi primer gato Midas siempre estará en mi corazón.

bebaCuando me establecí en California, no encontré mejor forma de crear un ambiente de hogar que trayendo a mi casa la mascota que más me gustaba, así llego a mi vida mi gata Beba. Cuando la recuerdo toda altiva, pretensiosa, engreída, siempre manteniendo su distancia…Como diciendo: “Te quiero pero de lejitos no más“.No era de los gatos que se dejaban acariciar facilmente, era más bien distante y sólo se acercaba a mi cuando ella lo creía conveniente. A pesar de su personalidad, sé que me quería y me lo demostraba de otras formas. Cuando llegaba la hora de dormir, venía corriendo hacer su espacio en mi cama, que por supuesto era justo al lado mío, de tal manera que su nariz chocaba con mi nariz .. ¿Se imaginan? ¡Qué gata atrevida! Era nuestro ritual de cada noche, era su forma de decirme: ¡Te quiero!

silviaEra una gata engreída, sabía que era la reina y la preferida, tenía otra gatita “Silvia”, pero la pobre era tan sin gracia que Beba se llevaba todo el cariño, a Silvia parecía no importarle, mientras tuviera de comer y donde dormir ella estaba contenta, no exigía mucho.

Gracias a Beba aprendí a ver a las mascotas desde otra perspectiva. A diferencia de mi gato Midas del cual yo no era 100% responsable, Beba si era totalmente mi responsabilidad. Sus vacunas, su comida, el cambio de tierra de su cajita de excrementos, sus visitas al veterinario, etc. Además de eso, solía escaparse seguido, se trepaba al lugar más alto de un árbol cercano al edicifio y luego no sabía como bajar, se ponía a maullar por ayuda, esto siempre ocurría en la noche…La pobre Beba me ponía en apuros porque no quería incomodar a los vecinos con la bulla…Finalmente, se las ingeniaba para bajar por su cuenta y entraba corriendo a la casa. Otras veces se desaparecía por largas horas…Yo me asomaba al balcón de mi apartamento y desde allí gritaba su nombre: ¡Beba…Beba…Beba…! Cuando quería ser encontrada me respondía con un agudo: Miauuuuu, pero a veces pasaban horas sin saber de ella.

De mi Beba aprendí mucho. Me enseño como un mascota, un ser vivo en casa, puede llenarte de tanto amor y felicidad, cómo su compañía puede ser crucial en momentos de tristeza, como a pesar de no poder hablar se puede comunicar contigo a través de sus acciones.

Los gatos son inteligentes, saben reconocer cuando alguien los quiere o no, y actúan de acuerdo a este reconocimiento. Recuerdo que cuando llegaba visita a casa, si no le gustaba la visita se iban a su cajita de excrementos y comenzaban a defecar o eliminar gases, el olor invadía todo el apartmento…Sólo lo hacían cuando llegaban visitas, en los días normales nunca hacían eso.

Es curiosa la forma que tiene para asearse. Me encanta ver como remojan sus patitas con la lengua y luego usan esas patitas húmedas para limpiar su cuerpo, un proceso diario que dura como unos 5 minutos.

Dicen que los gatos tienen 7 vidas porque tiene la buena costumbre de estirarse todas las mañanas, lo cual mantiene la buena circulación en sus músculos y su elasticidad, por eso recomiendan que los humanos hagamos lo mismo.

Para dormir una sieta buscan los lugares calientes de la casa, encima del televisor, microndas, atrás de la computadora. Les encanta ponerse a dormir en lugares peligrosos y poco probables, debe ser que su elasticidad se lo permite. He visto saltar mi gata desde un segundo piso y caer como si nada, ¡Qué increíble!

Para entenderlos, tienes que haber vivido con ellos, tienes que haber compartido horas en casa observándolos, analizándolos y tratando de comprenderlos, pero siempre te responderán con amor. Su mirada brillante y sus maullidos caprichosos siempre te darán una respuesta. Los gatos esconden un misterio que los hace bellos y enigmáticos, por eso me encantan.

Cuando decidí mudarme de San Francisco a Los Angeles tuve que tomar las difícil decisión de buscar un hogar adoptivo para mis gatas. Puse un anuncio en craigslits y no tardé en recibir respuestas. Silvia se fue con una pareja joven, la pobre siempre despistada, ni cuenta se daba de lo que estaba pasando. Se dejó cargar sin mayor reparo y así sin mayor preámbulo desapareció de mi vida para siempre. Estoy contenta de que la dejé en buenas manos.

Mi gata Beba fue adoptada por una pareja de jubilados, ambos mayores, ya abuelos pero con un gran amor por los gatos. Ambos esposos llegaron a casa por Beba, tuve que ponerla dentro de su jaulita de plástico, porque Beba nunca se dejaba cargar. La pareja se iba contenta y Beba desconcertada…Nunca le ha gustado gente extraña. Pero no quise volver para atrás a mirarla, me daba mucha pena. A pesar que por esos días eran muchas cosas que iba a dejar atrás en el inicio de mi nueva vida, Beba era de las que más me dolía. Aún hoy, cuando la recuerdo un sentimiento de culpa me invade y no puedo evitar llorar. ¡Mi Beba! Ya han pasado 7 años desde que nos dimos el Adiós, pero tu recuerdo me acompaña siempre. ¡Te quiero Beba!

Esta canción de Of Monsters and Men, Dirty Paws, me hacer recordar las patitas traviesas de mi gata Beba.

¡Cómo la mamá, no hay!

Hace unos días me enteré que estoy embarazada. ¡Voy hacer mamá! Gritó mi corazón con una intensidad infinita que estoy segura que sólo una mujer en mi estado podría entender. De pronto una serie de sentimientos encontrados y preguntas me invadieron, pero sobre todo me invadió un sentimiento maternal que me hace entender y valorar aún más lo que ser madre significa. Aún a mis pocas semanas de embarazo, he sentido el cambio en mi vida, la transformación física no es nada en comparación con la transformación espiritual que estoy afrontando.

Nadie nunca me dijo que los vómitos y las náuseas me iban a tirar a la cama por completo. Nunca he sido una persona enfermiza, no sé lo que es pasar días en cama sufriendo de dolor…Y ahora todo llega derrepente, combinando mi dolor físico con una alegría indescriptible que me hace soportar cada segundo de estas 24/7 de martirio.

Es como si las mamás tuvieran un pacto o código sagrado que sólo les hace mencionar lo mejor de la etapa de gestación, y olvidan por completo el dolor físico y las limitaciones a las que fueron sometidas por nueve meses, o será como dicen todas las mamás sin excepción: “Cuando tienes tu bebé entre tus brazos se te olvidan los 9 meses que pasastes e incluso los dolores del parto“. Lo cierto es que yo llevo apenas unas semanas, y sin lugar a dudas JAMAS me he sentido tan mal físicamente, hay días en que apenas me puedo levantar para ir al baño, cepillarme los dientes, tomar un vaso de agua, porque todo me da naúseas y vómitos. La descripción que más se me acerca a esta experiencia es: ¿Recuerdas la última vez que tuviste una resaca después de una noche de copas? Pues imagínate esa sensación, no un día sino semanas enteras, las 24 horas al día.

Pero toda esta introducción sobre mi estado físico, no es con el fin de lamentarme…No puedo sentirme más que la mujer más afortunada y bendecida del mundo por este privilegio de traer un ser a este mundo. Esta experiencia no hace más que hacerme pensar en mi mamá Cesarina y mis abuelas…Si antes las queria, ahora las quiero y las aprecio aún más…¡Qué valentía, qué amor tan grande! Estoy segura que mis pocas semanas de embarazo son un porción casi insignificante de lo que me tocará enfrentar con fuerza, valor y sobreponiendome más allá de lo físico para poner en primer lugar a mi hijo (a), por el resto de mi vida.

Mami: ¿Cuántas noches sin dormir? ¿Cuántas horas de trabajo extra cuando te sentías ya cansada? ¿Cuántos platos de comida delicioso preparaste aún sintiendo enferma? ¿Cuántas veces tratando de comprenderme cuando era adolescente? ¿Cúantas oraciones en silencio por mi felicidad? Seguro que muchas cosas más de las que no tengo idea. ¡Te admiro más que nunca Mamá!

He vivido 12 años en California, y mi mamá en Perú ha estado físicamente o espiritualmente siempre ha estado conmigo compartiendo mis alegrías, mis triunfos, mis preocupaciones y muchas veces mis tristezas. Nunca olvidaré cuando a pesar de la distancia y lo costoso de los pasajes aéreos de Lima a Los Angeles, mi mami voló en menos de 24 horas a mi encuentro apenas supo que su hija tenía el corazón roto de una pena de amor. ¡Esa es mi mamá!

Estos días en cama, la ha extrañado más que nunca. Conversando con mi amiga Katita le decía: ¡Qué falta me hace mi mamá para que me engría en días como hoy! No sólo con su rica comida, atenciones, sino con el inagotable amor que sólo el ser que te dio la vida puede profesar. A lo que ambas sonreímos y dijimos casi al unísono: ¡Cómo la mamá, no hay!

Una canción que describe como me siento en este momento:

Maestros

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El recuerdo inmediato que se me viene a la mente cuando pienso en la palabra “maestro (a)” es mi profesora de primer grado Grimanesa. Con ella aprendí a leer. Recuerdo que todos los días nos llamaba a cada una de las alumnas por orden de lista para que nos acerquemos a su escritorio y nos hacía repetir frente a ella la página del alfabeto que nos tocaba aprender en nuestro libro de lectura Coquito. Así aprendí a leer, sílaba por sílaba una por día.

Hubieron muchas otras maestras en mi etapa colegial, como mi profesora Iris de segundo grado que era muy estricta y me acuerdo que su clase me hacía temblar, o la querida profesora de inglés Carmen Ríos, que además cantaba, tocaba la guitarra y era quien dirigía el coro religioso de nuestro colegio Santa María Eufrasía. De cada una de ellas llevo gratos recuerdos y lecciones que sin duda han influenciado en mi vida de adulta.

Las tenía olvidadas hasta que un día conversando con mi mamá me estaba quejando de lo mal que me estaba yendo con unos de mis clientes, con el cual estaba teniendo problemas de pago; y mi madre querida que siempre tiene una respuesta sabia para todo lo que me pasa me dijo: No te preocupes, hijita, esa persona es tu maestra, algo estás aprendiendo de ella. Al principio me desconcertó su respuesta, pero después lo analicé y me di cuenta que tenía razón.

En la vida, muchas veces nos encontraremos con personas con las cuales tendremos discrepancias, discusiones, altercados y con las cuales no será difícil llevar la fiesta en paz, pero si tomamos cada una de estas experiencias como una lección que tenemos que aprender de ello, estamos dándole una nueva visión aquello que veríamos como un problema o una razón para preocuparnos o ponernos de mal humor. Así he tenido maestros en la vida que me han enseñado ha ser paciente, cuando esperaba el pago que nunca llegaba en el correo, maestros que me han enseñado a ser discreta, cuando he escuchado hablar mal de otras personas, maestros que me han enseñado a ser tolerante, cuando he visto personas que juzgan sin saber la realidad que está viviendo el otro, y así las diferentes personas que se han cruzado por mi vida y con las cuales me he sentido en conflicto he tratado de sacar una enseñanza.

Pero por otro lado, han llegado a mi vida personas que han sido mis maestras enseñandome el lado positivo. Antes vivía estresada y obsesionada con el dinero hasta que encontré una maestra que me enseñó que el dinero va y viene y que Dios siempre me provee. De otra maestra aprendí a decir siempre algo postivo sobre las personas, otros me han enseñado de la bondad y el desprendimiento. Y así por el estilo estoy rodeada de personas a las que llamo mis maestras y de las cuales sigo aprendiendo.

Sin ir muy lejos, hace unas semanas con el motivo de la publicación de mi libro Mis Alas me llevan al Sur (Recopilación de historias de este Blog), aprendí una excelente lección de una de mis mejores amigas, Rossy. Había preparado una lista de las personas a las que le regalaría mi libro, familia y amigas cercanas. Inmediatamente me puse en contacto con Rossy para pedirle su dirección y enviarlo por correo, a lo que ella rotundamente me dijo: ¡No lo quiero regalado, yo te lo compro! – Me dejó tan sorprendida con su respuesta, ese pequeño detalle me hizo aprender mucho. Para ella no era el valor monetario, era darle el valor a mi trabajo como escritora, era su forma de decir: ¡Erika, el libro que haz escrito es valioso y yo lo aprecio! Gracias Rossy por enseñarme la lección de aprender a valorar el trabajo artístico de otras personas. Rossy además me ha enseñado muchas otras lecciones, soy afortunada de tener una maestra como ella en mi vida. Después del gesto de Rossy, otras personas hicieron lo mismo y  la verdad lo aprecio de corazón.

Otra forma en que se me han presentado maestros es a través de mi negocio ER Graphic Solutions. En Perú se usa mucho lo que llamamos el regateo, quiere decir que cuando estamos comprando y el vendedor nos dice un precio, el comprador pide rebaja, lo cual es muy aceptable en la cultura peruana. Como dueña de negocio tengo que vender mis servicios y ya estaba familiarizada a la famosa táctica del regateo muy bien aprendida en Perú, hasta que me di cuenta que aparecieron clientes quienes no pedían rebaja por mis servicios (que siempre han sido a precios muy accesibles), sino que por el contrario me han pagado más del precio original que habíamos acordado, y no sólo me ha ocurrido una vez, sino varias veces. De esos clientes que me han pagado por encima de lo que les había pedido he aprendido a apreciar más el trabajo de otras personas. Cuando una persona nos ofrece un servicio y esta lo hace con eficiencia y responsabilidad, hay que valorarlo. Yo aprendí esa lección de algunos de mis clientes, y lo aplico cada vez que puedo cuando uso un servicio y quedo satisfecha. Aprender a valorar el trabajo de otras personas y pagar el precio justo es una lección que aprendí de mis maestros, los clientes.

Los dejo con la reflexión sobre los maestros en nuestras vidas, y los invito a ver este video de un ser humano fenomenal Emmanuel, quien sin duda es un maestro en todo el sentido de la palabra.

Abundancia

Desde que vivo en Los Angeles asisto al Valley College. Nunca antes había vivido la experiencia del community college, y la verdad, me ha encantado. Ha sido parte de mi integración a la cultura americana y a este país. Entre tantos cursos que he llevado, los que más me han gustado son los relacionados con el arte. En Perú, no había tenido la oportunidad del tomar alguna clase de dibujo, y lo hice en el Valley College, aunque con cierto temor de hacer el ridículo, lo confieso. No me convertí en un Picasso, pero fue una experiencia enriquecedora.

Otra de las clases que me interesó mucho fue la Lettering, mi profesor era una persona con mucha sensibilidad artística y paciencia para enseñar a sus alumnos; es otra de las cosas que disfruto del Valley College, la calidad de los profesores y el cariño y dedicación que cada uno de ellos demuestra en lo hace.

Justamente en esta clase de Lettering, que trata sobre las formas de las letras, su significado y su aplicación en la publicidad, el profesor nos asignó como proyecto final escoger una palabra y diseñar un pequeño libro que transmita de forma gráfica su significado. La palabra que escogí fue ABUNDANCIA.

Me viene a la mente hoy, por que por esa época estaba leyendo unos de los libros de Luis Hay, Ud. puede sanar su vida, y ella le dedica una buena parte del libro a hablar sobre las afirmaciones y como estas trabajan en hacer que las cosas sucedan. Recuerdo que era Diciembre, casi al final del semestre, y uno de los meses más difíciles para encontrar clientes en mi negocio, pues con la llegada de las fiestas navideñas, la mayor parte de las personas está centrada en otro tipo de gastos.

Lo cierto es que a pesar de que durante todos los años anteriores, los meses de Diciembre siempre habían sido muy bajos para mi negocio, ese mes ocurrió todo lo contrario. Trabajé varios días en mi proyecto final usando la palabra ABUNDANCIA, utilicé el color verde, que se relaciona con el dinero y la prosperidad, y le puse mucha concentración y fé en lo que estaba haciendo. Coincidencia o no, lo cierto que ese proyecto cambió mi vida, y un nuevo concepto se abrió para mi. Confirmé que las afirmaciones funcionan, y que uno puede atraer ABUNDANCIA a su vida deseándolo.

En base al diseño del proyecto de mi clase creé unas tarjetas que imprimí y que regalo a todos mis clientes y amigos. La tarjeta dice así:

Abundance flows into my life in surprising and miraculous ways every day.

Los que estamos constantemente aprendiendo sobre como atraer abundancia a nuestras vidas, sabemos que el dar las gracias es clave en este proceso, en la parte de atrás  de la tarjeta incluí una afirmación de agradecimiento:

Dear good, I want to take a minute not to ask for anything from you, but simply to say THANK YOU, for all I have.

Antes de que todo esto pasara, nunca antes me había puesto a pensar en la palabra ABUNDANCIA, ni en lo que significa. Ahora me estoy acercando a su comprendimiento y me estoy enriqueciendo sobre lo que he ido aprendiendo.

Creo que todos los seres humanos hemos nacido para vivir en ABUNDANCIA, creo que la abundancia no es privilegio de las personas que llamamos ricas o millonarias, creo que la ABUNDANCIA es más que un estado material, un estado espiritual.

Abundancia es la certeza  absoluta de que todo lo que necesitamos nos será dado.

He aprendido a sentir y verme en abundancia todos los días de mi vida. En la mañana cuando me despierto, me siento totalmente en abundancia al saber que este cielo hermoso y este aire son innagotables y están allí para disfrustarlo. Cuando salgo a correr, siento palpitar mi corazón y mover mis piernas con agilidad y destreza, estoy en ABUNDANCIA de salud. A la hora de comer, me toca escoger entre diferentes comidas, ya sea en algún restaurante o algo que yo misma pueda cocinar ¿Cuántas personas pueden darse este privilegio? Ciertamente, me siento en ABUNDANCIA y dichosa de poder elegir mis alimentos.

Hace unos meses, me mudé. Y nunca antes me había dado cuenta de todas las cosas que tengo: vestidos, zapatos, maquillaje, carteras…Nunca antes me había sentido en tanta ABUNDANCIA, en ese momento no hice más que agradecer a Dios.

Ya no me permito decirme a mí misma cuando no puedo comprar algo en ese momento: “No tengo suficiente dinero”, lo que digo es lo haré en el futuro, porque estoy segura que todo lo que necesito y deseo el universo me lo proveerá en su momento.

Cambiar mi estado mental de pobreza a abundancia, me ha ayudado mucho, por eso quize compartir con Uds. esta historia. Aún sigo en proceso, y quiero seguir aprendiendo y seguir sintiéndome en abundancia en muchos otros aspectos en mi vida.

Tomando las Riendas

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A mi papá le encanta contar anéctodas, cuando nos reunimos en familia él es el encargado de hacernos recordar nuestros momentos de infancia, nuestras travesuras y locuras. Guarda celosamente una colección de casetes donde ha grabado nuestras voces de niños, desde cuando apenas aprendíamos a hablar hasta la adolescencia. Siempre nos cuenta historias y ocurrencias de cada uno de sus hijos.

Mi papá dice que cuando aprendí a caminar me moría por ir a la calle, y cuando abrían la puerta tenían que correr para agarrarme y que no me escapara.

También cuenta que cada vez que me caía, o que por traviesa me pasaba algún accidente en la casa, le decía a la persona que estaba a mi lado: – ¡Por tu culpa! – Y me ponía a llorar, aunque la persona nada hubiera tenido que ver con mi caída o golpe en ese momento.

Ahora me llamó la atención esta historia contada por pápá, pues he estado leyendo uno de los mejores libros de negocio que han llegado a  mis manos:  The Success Principles de Jack Canfield. Una de las primeras lecciones que este libro explica es un concepto muy importante: Hacerte cargo de tu vida. Lo cual quiere decir que tenemos que asumir el 100% de responsabilidad de lo que nos ocurre, sea bueno o malo, de lo contrario no podremos salir adelante.

If you want to be really successful, and I know you do, then you will have to give up blaming and complaining and take total responsibility for your life — that means all your results, both your successes and your failures. That is the prerequisite for creating a life of success. – Jack Canfield -

Pero ocurre, que la mayoría de nosotros, como lo hacía yo cada vez que me caía de niña, le hechamos la culpa de lo que nos pasa a una tercera persona o a una circunstancia externa. El clima, la economía, los padres, el vecino, etc. Siempre hay un elemento externo a quién hecharle la culpa de todo lo malo que nos pasa. No seamos como esas personas que cada vez que llegan tarde le hechan la culpa a el tráfico. Echarle la culpa a otro es una manera muy práctica de evadir la responsabillidad de nuestras vidas.

Creernos las víctimas no hace más que crear un caparazón que es una excusa para no salir de los problemas y las circunstancias en las que nos encontramos, porque para nosotros NO tenemos la culpa y NO tenemos la responsabilidad de lo que nos pasa. Si pensamos así, poco podremos hacer por crear un futuro exitoso y próspero en nuestras vidas y nuestros negocios.

Pero algunos dirán, si me atropella un carro, y no puedo trabajar…¿Cómo puedo ser yo responsable de esta desgracia? Por supuesto que pueda que tú no seas directamente responsable, tal vez lo trajiste a tu vida con la Ley de la Atracción*, o haya una lección que aprender de esa experiencia, pero lo más importante es aprender a tomar las riendas. Es decir, si nos ocurrió algo negativo, dejar de echar la culpa al vecino, asumir la consecuencias y adoptar una actitud de “solución” en vez de una actitud de “víctima”.

Nosotros NO podemos controlar todo lo que ocurre en el exterior, solo Dios. Pero si podemos DECIDIR como actuar y reaccionar frente a diversas circunstancias, y eso se llama ser 100% responsables de nuestras vidas.

En el momento que dejé la creencia que la economía estaba afectando mi negocio, me comenzaron a llover nuevos clientes. Para una persona como yo, que desde niña había aprendiendo a echarle la culpa de lo que me pasa a terceras personas ha sido un lección difícil y que aún sigo aprendiendo. No depende de mí mejorar la situación económica del país, podría seguir lamentándome y asumiendo el papel de víctima, pero al contrario he decidido tomar el toro por las astas y tomar 100% responsabilidad de todo lo que ocurre en mi vida y en mi negocio.

Pero esta teoría podemos aplicarla también a otras áreas de nuestras vida, relaciones personales, salud, peso, etc. Creo enormemente en el poder la mente y la buena intención, y creo que somos capaces de convertir circunstancias negativas en nuestra vida en una oportunidad. Seamos de las personas que si tienen un limón hacen limonada. Aprendamos aún de las experiencias negativas…Al final todo depende de la actitud. Seamos esos jinetes que tomamos las riendas de nuestra vida con audacia, decisión y valentía.

Esta canción de Natasha Bedingfield “Wild Horses”, me gustá porque habla de sentirse libre y arriesgado como los caballos salvajes.

El “gen” de la Felicidad

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Hace unos días estaba revisando mi álbum de fotos, y empecé a recordar momentos de felicidad del pasado. Haciendo memoria desde mi infancia hasta mi etapa de adultez he estado rodeada de personas felices.

Mi padre es una persona contenta, siempre está haciendo bromas o contando anéctodas, su voz enérgica como eco inundaba nuestro hogar de alegría. Mi mamá es la persona más optimista que conozco, su inclinación artística por el baile, el teatro, la poesía y la cocina han llenado mi vida de amor y de un enfoque positivo. Mi hermano Nito, es otra persona con la cual no se puede dejar de reír ni hacer bromas,  y mi hermana Gabriela con su carisma natural, siempre ha atraído hacia ella personas que la aprecian; pocas veces la he visto llorar o estar molesta por algo.

En conclusión, vengo de una familia feliz, por lo tanto no es extraño que yo también lo sea, por lo cual me siento muy afortunada y agradecida. Sin embargo, esto no quiere decir que en mi familia no haya habido circunstancias difíciles, momentos económicos duros o de salud, como toda familia hemos pasado por todos ellos. Pero la diferencia es que siempre ha prevalecido nuestra tendencia ha ser felices.

Mi Familia ¡Gente feliz!

Mi Familia ¡Gente feliz!

He llegado a la conclusión que la felicidad se contagia, no sólo está en los genes, transmitidos por nuestros padres, si no también depende de las personas que nos rodean. Dicen que somos el 80% de las personas que más frequentamos. Si la mayor parte de personas que frequentas (compañeros de trabajo, amigos, familia, etc.), son personas negativas y pesimistas, por naturaleza nosotros también lo seremos. Si por el contrario nos rodeamos de personas positivas y felices, entonces vamos por buen camino.

La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. – Paulo Coelho

El otro día una buena amiga mía me contaba como le afectaba la negatividad de su familia, ella es una de las personas más positivas que conozco, sin embargo su familia no lo era, por lo que había decidido mantenerse alejada.

Hay personas que piensan que serán felices cuando tengan dinero o cuando ganen la lotería, que cosa para más falsa. La persona que es infeliz siendo pobre, lo será también siendo rica, porque la felicidad no es algo que se encuentre fuera de nosotros, sino dentro de nosotros mismos.

Tambien me ha ocurrido estar en conctacto personas que siempre se quejan, tienen todo tipo de problemas, y lo peor, es que estos nunca acaban, viven en un eterno “drama”. Yo no digo que en la vida no haya problemas, todos los tenemos. La vida es un sube y baja, de caídas y subidas; pero hay personas que pasan años lamentándose de su mala suerte y eso no es saludable. He optado por alejarme de este tipo de personas.

Lo mismo he notado con mis clientes, por mi trabajo tengo la fortuna de estar en contacto con muchos propietarios de negocios y la gran mayoría de ellos son personas positivas y optimistas…¿Y saben que? Sus negocios van de maravilla. Pero he tenido unos pocos clientes, que siempre andaban quejándose de la economía y enredados de miles de problemas, al principio me daban pena, pero despues me di cuenta que era una constante en su vida que arrastraban año tras año.

Otras veces me he cruzado con personas que me han ofendido y tratado mal, al principio me sentía víctima, luego me he dado cuenta que simplemente son personas “infelices”. Una persona feliz jamás te tratará mal, ni te hará sentir mal, por el contrario te contagiará de su alegría.

Con todo esto he llegado a la conclusión que siempre tenemos la opción de cambiar para mejor. Si tuvimos la suerte de crecer en un hogar feliz, hay que estar agradecidos y tratar de mantener esa misma forma de vida y actitud positiva. Y si no lo tuvimos, podemos elegir ser felices, podemos elegir nuestros amigos, podemos elegir con quién conversar, que tipos de libros de leer, que programas de TV seguir. Es todo una elección. Creo que si no nacimos con el “gen” de la felicidad, podemos crearlo. Personalmente yo he aprendido a rodearme no sólo de gente feliz, sino de cosas y situaciones que me hacen feliz.

Los invito a crear y alimentar este “gen” de la felicidad. La felicidad es contagiosa, si nosotros lo somos, las personas que nos rodean también lo serán. Si eres padre o madre de familia, de ti depende que tus hijos tengan inculcado esta actitud en la vida. Si eres Jefe o manager, también está en ti proveer un ambiente más feliz para tus trabajadores. Seamos una cadena de felicidad que crezca y se alimente. La felicidad no es un estado al que llegaremos algún día, es una propuesta constante en la vida, depende de nosotros si lo tomamos o no.

La ganancia de las pérdidas

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Hay una frase muy famosa que dice: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde“. Me había sonado trillado y repetitivo, hasta hace poco que me puse a reflexionar sobre todas las veces que había perdido algo en este vida, llámese algo físico o espiritual.

Recuerdo la primera vez que perdí un trabajo. Fue frustante, llevaba recién unos pocos meses viviendo mi nueva vida en USA. Había pasado mucho tiempo buscando empleo, y justo cuando perdía las esperanzas, encontré trabajo de limpieza en un restaurante. Una alegría inmensa me invadió, por fin iba a empezar hacer dinero en este país de las oportunidades. La felicidad no me duró mucho, pues a los pocos días me despidieron, y me quedé desconsolada. ¿Cómo iba a pagar el siguiente mes de renta o cubrir todo el resto de gastos que tenía del mes? Parecía que era lo peor que me podía ocurrir.

A las pocas semanas de mi despido se me presentó la oportunidad de trabajar en una revista y de allí en adelante empezó mi carrera como diseñadora gráfica, la cual me apasiona y bendigo cada día. La pérdida de mi primer trabajo en USA en el momento que más lo necesitaba, no fue sino para abrirme puertas a algo mejor. Recuerdo que esa ocasión un amigo me dijo: “Cuando una puerta se cierra, otra más grande se abre“, y fue cierto.

En los años que han seguido, me he vuelto a quedar sin trabajo muchas otras veces, y siempre ha sido por algo mejor. Así me he dado cuenta que cada vez que me ha tocado perder física o espiritualmente siempre la ganancia del aprendizaje ha sido valiosa.

El perder algo en nuestra vida, no solo nos abre nuevas puertas, nos hace más fuertes y sobre todo nos enseña. Pienso que el perder es una forma que Dios utliza para hacernos crecer y  aprender.

Es más, no lo llamaría perder, es más bien un cambio de situación. Como mi amiga Ada, me dijo recienteme: “Dios no te quita, te libera” ¡Qué frase más cierta!

De no tener dinero para comprar zapatos nuevos y ropa de moda, aprendí a valorar lo que tengo hoy en día. De no tener la certeza de ser correspondida en mis sentimientos hacia otra persona, aprendí a valorar el amor como el regalo más maravilloso que existe. De no tener a mi familia cerca, aprendí a apreciarla como lo más valioso del mundo, de estar en una relación negativa y controladora, aprendí apreciar a alguien que está de mi lado, sin juzgarme y aceptándome como soy. Todo esto no lo hubiera aprendido ni apreciado, si Dios no hubiera puesto los obstáculos en mi camino.

De hoy en adelante, cada vez que me toque perder algo, lo aceptaré como lección de Dios y medio de aprendizaje y crecimiento.

Me encanta coleccionar frases, y justo pensando en escribir este post encontré este hermoso pensamiento en Facebook que quiero compartir:

I accept everything that happens in my life today as a lesson that will serve my growth and development, and I choose to give whatever happens a meaning that will foster this growth.

También encontré este video conmovedor de Amy Purdy, que reúne la esencia de lo que queria transmitir hoy. Míralo, te prometo que valdrá la pena.

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